¿Sabías que más de 500 personas han circunnavegado la Tierra en velero desde que Joshua Slocum lo hiciera en solitario en 1898, y que todas ellas, sin excepción, acabaron exactamente donde empezaron siguiendo siempre la misma dirección? Curioso, ¿verdad? Si la Tierra fuera plana, como insisten algunos, estos navegantes habrían caído por el borde o, como mínimo, se habrían topado con una pared de hielo impenetrable custodiada por la NASA (porque claro, ¿qué otra cosa iba a hacer la NASA con su presupuesto?)
Llevo más de quince años siguiendo conspiraciones, misterios y fenómenos extraños. He leído sobre reptilianos, chemtrails, ovnis y bases secretas en la Antártida. Pero de todas las teorías conspirativas que he analizado, la Tierra plana es quizá la más fascinante desde el punto de vista sociológico, porque niega algo que cualquiera con recursos modestos puede verificar personalmente. Y aquí está el quid de la cuestión: la circunnavegación de la Tierra no es un experimento teórico reservado a científicos con batas blancas, sino una experiencia práctica y repetible que miles de personas han realizado durante siglos.
En este artículo vamos a explorar cómo los viajes alrededor del mundo confirman de manera irrefutable la esfericidad terrestre, por qué esta cuestión importa más que nunca en la era de la desinformación, y qué herramientas críticas podemos usar para separar la evidencia real de las afirmaciones infundadas. Porque si algo he aprendido en estos años es que el pensamiento crítico no es el enemigo del misterio, sino su mejor aliado.
¿Qué es exactamente la circunnavegación de la Tierra?
La circunnavegación de la Tierra se define como un viaje completo alrededor del planeta, cruzando todos los meridianos y regresando al punto de partida. Para que sea considerada una circunnavegación «oficial», según los estándares de récords mundiales, debe cumplir ciertos criterios: recorrer una distancia mínima equivalente a la longitud del ecuador (unos 40.075 kilómetros) y cruzar al menos dos puntos antípodas.
Los pioneros históricos: cuando la teoría se convirtió en práctica
La primera circunnavegación de la Tierra documentada fue completada por la expedición de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano entre 1519 y 1522. De los 239 tripulantes que partieron, solo 18 regresaron. Magallanes murió en Filipinas, pero Elcano completó el viaje. Este hecho histórico no solo abrió rutas comerciales; proporcionó la primera evidencia empírica directa de que la Tierra era esférica.
¿Y sabéis qué? Los tripulantes descubrieron algo curioso: habían «perdido» un día. Llevaban un registro meticuloso de fechas, pero al llegar a España, su calendario iba un día retrasado respecto al local. Este fenómeno, hoy perfectamente explicado por las zonas horarias y la rotación terrestre, fue una de las primeras pruebas indirectas de que viajaban sobre una esfera giratoria.
Circunnavegaciones modernas: cualquiera puede hacerlo
A diferencia del siglo XVI, hoy la circunnavegación no requiere arriesgar la vida en carabelas. La regata Vendée Globe, celebrada cada cuatro años desde 1989, es una vuelta al mundo en solitario, sin escalas y sin asistencia. En la edición de 2020-2021, el francés Yannick Bestaven la completó en poco más de 80 días. Los recorridos están monitorizados por GPS, satélites y pueden seguirse en tiempo real por internet.
Tenemos también a navegantes como la británica Ellen MacArthur, quien en 2005 estableció un récord de circunnavegación en solitario sin escalas. O el caso de Laura Dekker, quien entre 2010 y 2012, con apenas 14-16 años, se convirtió en la persona más joven en circunnavegar la Tierra en solitario. Todas estas travesías están documentadas, verificadas y replicables.
La evidencia práctica: cómo la circunnavegación desmonta la Tierra plana
Hemos observado en estos años que los defensores de la Tierra plana tienen una habilidad notable para reinterpretar cualquier evidencia. Pero la circunnavegación plantea problemas insalvables para su modelo.
El problema de las distancias
En un modelo de Tierra plana (típicamente representado como un disco con el Polo Norte en el centro y la Antártida formando un anillo exterior), las distancias en el hemisferio sur serían mucho mayores que en el norte. Un vuelo directo de Santiago de Chile a Sídney (Australia) debería ser imposible o extremadamente largo, ya que ambas ciudades estarían en «extremos opuestos» del disco.
Sin embargo, Qantas opera vuelos directos en esa ruta desde 2012, con una duración de unas 12-13 horas, cubriendo aproximadamente 11.300 kilómetros. Esta distancia es imposible de conciliar con un mapa de Tierra plana, donde estos puntos estarían separados por más de 30.000 kilómetros.
Las constelaciones del hemisferio sur
Aquí va un dato que me parece especialmente revelador: desde cualquier punto del hemisferio sur (Sudáfrica, Australia, Argentina), los observadores pueden ver simultáneamente las mismas constelaciones australes, como la Cruz del Sur, girando alrededor del mismo punto celeste. Si la Tierra fuera plana, observadores en lugares «opuestos» del disco verían el cielo desde ángulos completamente diferentes, lo cual no ocurre.
Los navegantes que realizan la circunnavegación de la Tierra por el hemisferio sur utilizan estas constelaciones para orientarse, exactamente como lo hicieron durante siglos. La navegación celestial funciona porque la Tierra es esférica.
El caso de estudio: la regata Barcelona World Race
La Barcelona World Race es una regata a vela que circunnavega la Tierra partiendo de Barcelona. En la edición de 2014-2015, los participantes fueron monitorizados constantemente por GPS. Sus rutas, accesibles públicamente, muestran trayectorias coherentes con una Tierra esférica, cruzando los océanos Atlántico, Índico y Pacífico.
Lo interesante es que cualquiera puede verificar estas rutas. Los datos están disponibles, las comunicaciones por radio fueron constantes, y múltiples observadores independientes en puertos de todo el mundo confirmaron los avistamientos. No hay conspiración que pueda orquestar semejante engaño logístico involucrando miles de testigos independientes.
¿Por qué importa esto ahora? La desinformación en la era digital
Podríais pensar: «¿A quién le importa si unos pocos creen que la Tierra es plana?» Y tendríais razón si fuera solo eso. Pero el problema es más profundo.
El terraplanismo como síntoma
La teoría de la Tierra plana no es peligrosa por sí misma (al fin y al cabo, no afecta a cómo funcionan los GPS o los aviones). Es peligrosa porque representa un rechazo sistemático del método científico y de la evidencia empírica. Cuando alguien puede convencerse de que la Tierra es plana a pesar de toda la evidencia contraria, ¿qué otras cosas puede creer?
Desde una perspectiva de izquierdas, esto es particularmente preocupante. El pensamiento crítico y el análisis basado en evidencia son fundamentales para entender desigualdades estructurales, el cambio climático o los mecanismos de opresión económica. Si perdemos la capacidad colectiva de distinguir hechos de ficciones, perdemos la capacidad de transformar la realidad.
YouTube, redes sociales y el algoritmo de la conspiración
Un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Texas en 2019 (disponible en repositorios académicos) analizó cómo YouTube recomendaba videos de Tierra plana a usuarios que veían contenido sobre conspiraciones. El algoritmo, diseñado para maximizar el tiempo de visualización, empujaba a los usuarios hacia contenidos cada vez más extremos.
En 2023-2024, hemos visto cómo plataformas como TikTok e Instagram han amplificado estas teorías entre públicos más jóvenes. La circunnavegación de la Tierra, un hecho verificable y repetido, queda enterrada bajo montañas de videos con ediciones llamativas y música dramática que «demuestran» lo contrario.
Cómo identificar argumentos falaces sobre la forma de la Tierra
Después de años siguiendo estos temas, he desarrollado una especie de radar mental para detectar razonamientos defectuosos. Aquí tenéis algunas señales de alerta que os pueden ser útiles:
Señales de alerta comunes
| Señal de alerta | Por qué es problemática | Ejemplo |
|---|---|---|
| Apelación a la intuición | La realidad no siempre coincide con nuestra experiencia sensorial inmediata | «No siento que me mueva, por tanto la Tierra no gira» |
| Conspiraciones imposiblemente grandes | Requieren coordinación entre millones de personas sin filtraciones | «Todos los navegantes, pilotos y agencias espaciales están compinchados» |
| Ignorar evidencia contraria | Selección sesgada de datos que confirman la creencia previa | Descartar todas las circunnavegaciones como «falsas» sin evidencia |
| Estándares de prueba asimétricos | Exigir pruebas absolutas al consenso científico mientras aceptan afirmaciones propias sin pruebas | «Pruébame que la Tierra es redonda» pero «no necesito probar que es plana» |
Estrategias para evaluar afirmaciones
Pregúntate siempre: ¿es esto verificable? La circunnavegación de la Tierra es verificable. No necesitas creer en la palabra de nadie; puedes consultar registros de navegación, hablar con navegantes, incluso planear tu propio viaje (si tienes presupuesto).
Busca fuentes primarias. No te quedes con lo que dice un video de YouTube. Si alguien afirma que «los vuelos del hemisferio sur no existen», comprueba los horarios de aerolíneas. Si dicen que «nadie ha navegado alrededor de la Antártida», busca los registros de expediciones polares.
Aplica la navaja de Ockham. ¿Qué requiere menos suposiciones extraordinarias: que la Tierra sea esférica como indican millones de observaciones independientes, o que exista una conspiración global milenaria que involucra a todas las culturas, gobiernos y navegantes de la historia?
Pasos accionables para el escepticismo sano
- Investiga las fuentes: ¿Quién hace la afirmación? ¿Tiene experiencia relevante? ¿Tiene conflictos de interés?
- Busca consenso científico: No se trata de «creer en la ciencia» como fe religiosa, sino de entender que el método científico autocorrige errores.
- Experimenta cuando sea posible: Muchos aspectos de la esfericidad terrestre son observables sin equipamiento especial.
- Mantén la humildad epistémica: Es correcto decir «no lo sé» o «necesito más información».
El debate actual: ¿son todos los terraplanistas conspiranoicos genuinos?
Aquí viene una reflexión incómoda que he ido desarrollando con los años: no todos los que promocionan la Tierra plana creen realmente en ella.
El terraplanismo como negocio
Las conferencias de Tierra plana mueven dinero. La Flat Earth International Conference (FEIC) celebró eventos en 2017, 2018 y años posteriores, cobrando cientos de dólares por entrada. Canales de YouTube monetizados sobre el tema generan ingresos publicitarios considerables. Existe un incentivo económico para mantener la controversia viva.
Algunos «líderes» del movimiento han sido expuestos usando evidencia de Tierra esférica en su vida cotidiana. Por ejemplo, utilizando aplicaciones de navegación que solo funcionan con modelos esféricos, o planeando viajes en avión con rutas que serían imposibles en una Tierra plana.
Instrumentalización política
Desde una óptica progresista, es importante señalar que el fomento del pensamiento conspiranoico beneficia a estructuras de poder. Una ciudadanía que desconfía de toda autoridad, incapaz de distinguir evidencia real de desinformación, es más fácil de manipular políticamente.
No es casualidad que muchos movimientos terraplanistas se solapen con negacionismo climático, antivacunas o teorías de extrema derecha. El objetivo no es necesariamente convencer a la gente de que la Tierra es plana, sino erosionar la confianza en el conocimiento institucional y científico.
Reflexión final: la circunnavegación como metáfora
Después de años sumergiéndome en misterios y conspiraciones, he llegado a una conclusión: el verdadero viaje no es alrededor de la Tierra, sino hacia el pensamiento crítico. La circunnavegación de la Tierra es hermosa precisamente porque es simple, verificable y repetible. No requiere fórmulas complejas ni equipamiento especializado para comprender su significado.
Cada navegante que completa una circunnavegación participa, sin saberlo, en uno de los experimentos científicos más antiguos y democráticos de la humanidad. No importa su nacionalidad, ideología o creencias: todos llegan a la misma conclusión porque la realidad no negocia con nuestras preferencias.
El futuro de nuestra capacidad colectiva para enfrentar desafíos reales —el cambio climático, la desigualdad, las pandemias— depende de nuestra habilidad para distinguir hechos de ficciones. No se trata de ser menos críticos o más conformistas; al contrario, se trata de dirigir nuestro escepticismo hacia donde realmente importa: hacia las estructuras de poder, las desigualdades económicas, la manipulación mediática.
Así que mi llamada a la acción es esta: la próxima vez que veas una teoría conspirativa sobre la forma de la Tierra, pregúntate qué intereses se sirven con esa desinformación. Busca las fuentes primarias. Habla con navegantes, pilotos, científicos. Y recuerda que la verdadera rebeldía no está en negar lo evidente, sino en exigir transparencia y justicia donde realmente hace falta.
La Tierra es esférica. Miles de navegantes lo han confirmado con sus propios cuerpos y embarcaciones. Y ese hecho, lejos de cerrar puertas al asombro, las abre: porque vivimos en un planeta que gira en el espacio, orbitando una estrella en una galaxia entre millones. Eso sí que es misterioso y fascinante.
Referencias bibliográficas
- Registro de récords de circunnavegación: Guinness World Records
- Información sobre la Vendée Globe: Vendée Globe Official
- Barcelona World Race: Barcelona World Race
- Qantas rutas internacionales: Qantas Airways
- Registro histórico de navegación celestial: Royal Museums Greenwich (UK)
