Lectura del aura: Entre el misticismo y la ciencia

¿Alguna vez te has preguntado si realmente existe esa misteriosa energía que supuestamente rodea a las personas? ¿Es posible que algunos individuos posean la capacidad de ver colores y patrones luminosos alrededor de nuestros cuerpos? La lectura del aura ha sido durante décadas uno de los fenómenos paranormales más populares y, a la vez, más controvertidos. Hemos investigado a fondo este tema para ofrecerte un análisis exhaustivo y basado en evidencias.

El concepto del aura humana nos fascina porque toca algo profundamente intuitivo: la sensación de que hay algo más allá de lo puramente físico en nuestra existencia. En nuestra sociedad tecnológica y científica, seguimos buscando esa conexión con lo trascendente, con la energía que podría definirnos más allá de nuestra composición biológica. Pero, ¿qué dice realmente la ciencia sobre este fenómeno? ¿Existe alguna base para estas creencias tan extendidas?

En este artículo, examinaremos con rigor y mente abierta los orígenes históricos de la creencia en el aura, las explicaciones científicas propuestas, los métodos de «lectura» más comunes, y los estudios que han intentado verificar o refutar su existencia. Te invitamos a un viaje fascinante que conecta la parapsicología, la neurociencia, la psicología y la historia cultural.

Orígenes históricos: del concepto antiguo a la teosofía moderna

El aura en las tradiciones ancestrales

El concepto de un campo energético invisible que rodea a los seres vivos no es nuevo. Muchas tradiciones espirituales antiguas ya contemplaban la existencia de energías sutiles que trascienden el cuerpo físico. En la medicina tradicional china, el «qi» o «chi» representa esta fuerza vital que fluye a través de canales energéticos. En la tradición hindú, el «prana» cumple una función similar, mientras que en la filosofía occidental encontramos conceptos como el «pneuma» griego o el «élan vital» descrito por filósofos vitalistas.

Sin embargo, la noción moderna del aura como un fenómeno visible, con colores específicos que pueden ser interpretados, tiene un origen mucho más reciente y localizado. Es aquí donde la historia se vuelve particularmente interesante.

Charles Webster Leadbeater y la Sociedad Teosófica

El concepto moderno del aura humana, tal como lo entendemos hoy, fue popularizado principalmente por Charles Webster Leadbeater (1854-1934), un influyente miembro de la Sociedad Teosófica. Originalmente clérigo de la Iglesia de Inglaterra, Leadbeater abandonó esta institución para unirse a la Sociedad Teosófica, donde desarrolló junto a Annie Besant numerosas teorías sobre lo oculto.

En 1903, Leadbeater publicó su obra «Man Visible and Invisible» (El hombre visible e invisible), donde presentó ilustraciones detalladas del aura humana en distintas etapas de «evolución moral», desde lo que él consideraba el «salvaje» hasta el «santo». Posteriormente, en 1910, en su libro «The Inner Life«, incorporó la noción tántrica de los chakras a su concepción del aura, creando así una síntesis entre conceptos orientales y occidentales que sería fundamental para el desarrollo posterior de estas ideas.

Es importante destacar que Leadbeater no se limitó a presentar creencias tántricas a Occidente, sino que las reconstruyó y reinterpretó mezclándolas con sus propias ideas, sin reconocer explícitamente las fuentes de estas innovaciones. Entre sus aportaciones más destacadas está la descripción de los chakras como vórtices de energía y su asociación con glándulas y órganos específicos del cuerpo.

Del esoterismo a la Nueva Era

Las ideas de Leadbeater fueron adoptadas y reinterpretadas por otros teósofos como Rudolf Steiner y Edgar Cayce, pero su concepción de la anatomía oculta permaneció relativamente minoritaria hasta la década de 1980, cuando el movimiento de la Nueva Era las recuperó con entusiasmo.

Durante ese período, se desarrollaron numerosas técnicas para supuestamente eliminar «bloqueos» de los chakras, como la curación con cristales y el aura-soma. Para finales de los años 90, los chakras y el aura se habían desconectado considerablemente de sus raíces teosóficas e hinduistas, impregnándose de las ideas de la Nueva Era. Una variedad de libros comenzaron a proponer diferentes vínculos entre cada chakra y colores, rasgos de personalidad, enfermedades, sacramentos cristianos y otros conceptos.

Este recorrido histórico nos permite entender que el concepto actual del aura no es una tradición milenaria inalterada, sino una construcción relativamente reciente que ha evolucionado considerablemente a lo largo del último siglo, adaptándose a distintas corrientes espirituales y filosóficas.

El aura desde la perspectiva científica: ¿qué dice la investigación?

La fotografía Kirlian: ¿capturando el aura?

Uno de los intentos más conocidos de «demostrar» científicamente la existencia del aura es la fotografía Kirlian, desarrollada en 1939 por el matrimonio soviético formado por Semyon y Valentina Kirlian. Esta técnica consiste en colocar un objeto sobre una placa fotográfica conectada a un campo eléctrico de alta frecuencia, lo que produce imágenes que muestran halos luminosos alrededor de los objetos fotografiados.

Durante décadas, los defensores de lo paranormal han interpretado estas imágenes como prueba de la existencia del aura o campos energéticos. Sin embargo, los estudios científicos han encontrado que el efecto Kirlian es simplemente un fenómeno físico causado por la presencia de humedad en el objeto fotografiado. La electricidad produce un área de ionización de gas alrededor del objeto si está húmedo (lo cual es el caso de todos los seres vivos), y esto provoca una alternancia del patrón de cargas eléctricas en la película fotográfica.

Para probar esto, se realizaron fotografías Kirlian en el vacío, donde no hay aire que pueda ionizarse, y no se produjo ningún efecto corona. Esto demuestra que el fenómeno no es inherente al ser humano ni muestra características energéticas especiales de los organismos vivos, sino que ocurre igualmente con objetos inanimados bajo las mismas condiciones.


Fotografía Kirlian de la yema de un dedo, 1989. 
Sérgio Valle Duarte Wikidata tiene entrada Sergio Valle Duarte (Q16269994) con datos relacionados a este elemento. - Trabajo propio
Fotografía Kirlian de la yema de un dedo, 1989. Imagen: Wikipedia

El exposoma humano: una «nube» real pero no mística

Curiosamente, la ciencia ha descubierto que efectivamente estamos rodeados por una especie de «nube» individual, pero no tiene nada que ver con energías espirituales. En 2018, científicos de la Universidad de Stanford publicaron en la revista Cell un estudio sobre lo que denominaron el «exposoma humano»: una nube personal de microorganismos, elementos químicos y otros compuestos que nos rodean constantemente.

Esta investigación demostró que es posible medir a nivel individual los elementos del ambiente a los que está expuesta cada persona. El director del estudio, Michael Snyder, señaló que estas mediciones pueden ser importantes para estudiar y prevenir padecimientos como el asma y las alergias. Sin embargo, este fenómeno tiene una explicación puramente biológica y química, sin relación con las interpretaciones místicas del aura.

Estudios controlados y el desafío de James Randi

Cuando las supuestas habilidades para observar auras han sido sometidas a pruebas científicas rigurosas, los resultados han sido sistemáticamente negativos. Un ejemplo notable ocurrió en 1996, cuando la Fundación James Randi y la Asociación de Filadelfia para el Pensamiento Crítico invitaron a más de 60 «enfermeras del toque terapéutico» (incluyendo a Dolores Krieger, inventora de esta técnica) a demostrar su capacidad para detectar el aura humana, ofreciendo 742.000 dólares a quien lo consiguiera.

Solo una enfermera aceptó el reto, y obtuvo resultados estadísticamente no significativos: identificó correctamente a 11 sujetos de 20 como enfermos o sanos, lo que representa un 55% de acierto, apenas superior a lo que se conseguiría por puro azar.

James Randi, famoso ilusionista y escéptico canadiense, mantuvo durante años su oferta de un millón de dólares para quien pudiera demostrar cualquier fenómeno paranormal bajo condiciones controladas. Varios supuestos «lectores de aura» se sometieron a estas pruebas, pero ninguno consiguió resultados convincentes. En algunos casos, se colocaba al «vidente» tras un obstáculo opaco, y del otro lado se ponían aleatoriamente maniquíes o personas reales. Los videntes, que habían aceptado las pruebas como justas, fallaron en aproximadamente la mitad de los casos, un resultado compatible con el puro azar.

La sinestesia: una explicación neurológica para algunos casos

El estudio español que sacudió el mundo del aura

En 2012, un equipo de investigadores españoles de la Universidad de Granada publicó un estudio revolucionario en la prestigiosa revista Consciousness and Cognition. Los profesores Óscar Iborra, Luis Pastor y Emilio Gómez Milán ofrecieron por primera vez una explicación científica al fenómeno del aura, centrándose en las personas que afirman poder verla.

Su investigación concluyó que muchos individuos que dicen ser capaces de ver el aura presentan en realidad un fenómeno neuropsicológico denominado sinestesia, específicamente «sinestesia emocional». La sinestesia es una condición en la que la estimulación de un sentido provoca automáticamente experiencias en otro sentido. Por ejemplo, algunas personas «ven» colores cuando escuchan música o «saborean» palabras.

Visualización de la energía de los chakras. Imagen: Very Well Mind

El caso del «Santón de Baza»

Para su estudio, los investigadores entrevistaron a varias personas con sinestesia, entre ellas el famoso curandero granadino Esteban Sánchez Casas, conocido como «El Santón de Baza». Este individuo presenta varias formas de sinestesia:

  • Sinestesia caras-color: la zona cerebral del reconocimiento de caras se asocia a la zona de los colores, por lo que asocia a cada persona con un color específico.
  • Sinestesia tacto-espejo: cuando observa a una persona que está siendo tocada o experimenta dolor, él siente ese mismo dolor.
  • Alta empatía: capacidad de sentir lo que está sintiendo otra persona.
  • Esquizotipia: rasgos de personalidad con tendencia a formas atenuadas de paranoia y alucinación que se dan en personas sanas.

Según los investigadores, esta combinación de características le permite tener un sistema de creencias y una alta capacidad para hacer que las personas se sientan comprendidas, así como ciertas habilidades de lectura emocional. Sin embargo, advierten que esto no constituye un poder paranormal, sino una percepción subjetiva de la realidad basada en conexiones neuronales atípicas.

¿Todos los «videntes de auras» son sinestésicos?

Los científicos señalan que «no todos los santones y curanderos son sinéstetas, pero en este colectivo sí que se da una mayor incidencia de este síndrome, al igual que ocurre con muchos pintores y artistas». Es decir, la sinestesia podría explicar algunos casos, pero no todos.

Además, existe cierta controversia sobre si la sinestesia y la supuesta visión del aura son realmente el mismo fenómeno. Un estudio posterior no encontró vínculo entre ambas experiencias, concluyendo que «las discrepancias encontradas sugieren que ambos fenómenos son fenomenológicamente y comportamentalmente disimilares». El neurólogo clínico Steven Novella ha señalado que «la conexión entre las auras y la sinestesia es especulativa y se basa en similitudes superficiales que probablemente sean coincidencias».

Otras explicaciones científicas para la «visión» del aura

Efectos visuales y ilusiones ópticas

Los neurólogos han propuesto varias explicaciones para las personas que afirman ver auras. Una de ellas se relaciona con efectos visuales conocidos como imágenes residuales y efectos de contraste de bordes:

  • Imágenes residuales: Cuando miramos fijamente un objeto y luego desviamos la mirada, podemos ver temporalmente una «imagen fantasma» del objeto con colores complementarios. Este efecto se debe a la fatiga de los fotorreceptores en la retina.
  • Efecto de contraste de bordes: Nuestro sistema visual tiende a acentuar los contrastes entre áreas claras y oscuras, creando la ilusión de halos luminosos alrededor de objetos contra fondos de diferente luminosidad.

Condiciones médicas que pueden generar «auras»

Diversas condiciones neurológicas pueden provocar experiencias visuales que podrían interpretarse como la percepción de un aura:

  • Migrañas con aura: Muchas personas experimentan fenómenos visuales como luces centelleantes, líneas en zigzag o distorsiones visuales antes o durante un episodio de migraña.
  • Epilepsia del lóbulo temporal: Algunos pacientes con este tipo de epilepsia reportan experiencias visuales inusuales, incluyendo halos o auras alrededor de objetos y personas.
  • Efectos de sustancias psicoactivas: Drogas como el LSD, la psilocibina o la mescalina pueden provocar experiencias visuales similares a las descripciones de auras.

Cómo identificar una falsa lectura de aura: señales de alerta

Técnicas ambiguas y validación subjetiva

Los supuestos lectores de auras suelen emplear técnicas que facilitan interpretaciones ambiguas y validaciones subjetivas:

  1. Lectura fría: Utilizan información general que podría aplicarse a casi cualquier persona, permitiendo que el cliente «encaje» la interpretación con su propia experiencia.
  2. Retroalimentación del cliente: Ajustan progresivamente sus interpretaciones basándose en las reacciones verbales y no verbales de la persona.
  3. Confirmación selectiva: Tanto el lector como el cliente tienden a recordar los aciertos y olvidar los errores, creando la ilusión de una lectura precisa.
  4. Afirmaciones inverificables: Realizan declaraciones imposibles de comprobar objetivamente, como «tienes un bloqueo energético en tu tercer chakra».

Dispositivos de «lectura del aura»: tecnología cuestionable

Han proliferado diversos dispositivos que supuestamente pueden capturar o visualizar el aura humana:

  • Cámaras de aura: Utilizan sensores de mano que miden la conductividad de la piel (una medida de la actividad del sistema nervioso simpático) y luego proyectan colores alrededor de una fotografía de la persona. Sin embargo, no hay evidencia de que estas mediciones tengan relación alguna con un campo energético sutil.
  • Software de aura: Programas informáticos que colorean imágenes basándose en datos de biorretroalimentación, pero cuya interpretación es completamente arbitraria y carece de base científica.
  • Aplicaciones móviles: Numerosas apps afirman detectar el aura utilizando la cámara del teléfono, pero en realidad aplican simples filtros de color sin ninguna base en mediciones reales.
Percepción sinestésica
Percepción sinestésica. Imagen: ALPS Foundation

El debate actual: ¿por qué persiste la creencia en el aura?

El efecto placebo y la experiencia subjetiva

A pesar de la falta de evidencia científica, la creencia en el aura y las prácticas asociadas persisten y, en algunos casos, parecen ofrecer beneficios a quienes las reciben. Los investigadores apuntan al poderoso efecto placebo como posible explicación:

  • Experiencia terapéutica: La atención personalizada y el tiempo dedicado por un «lector de auras» pueden resultar beneficiosos psicológicamente, independientemente de la validez de la lectura.
  • Reducción del estrés: Prácticas como la meditación o la relajación que suelen acompañar a las lecturas de aura tienen efectos positivos documentados sobre el bienestar.
  • Marco conceptual: Proporcionar un sistema para entender y categorizar experiencias emocionales y físicas puede resultar reconfortante, incluso si ese sistema carece de validez científica.

Ciencia vs. creencia: un falso dilema

El debate sobre el aura a menudo se enmarca como un enfrentamiento entre ciencia y espiritualidad, pero esta es una falsa dicotomía. La ciencia no niega la importancia de la experiencia subjetiva ni la existencia de fenómenos que aún no comprendemos completamente. Lo que la ciencia cuestiona son las afirmaciones específicas sobre la naturaleza y las propiedades del aura que no están respaldadas por evidencia verificable.

Muchos científicos argumentan que fenómenos como la sinestesia, las imágenes residuales o incluso el recientemente descubierto «exposoma humano» son más fascinantes que las interpretaciones místicas precisamente porque podemos estudiarlos, comprenderlos y potencialmente aplicar ese conocimiento de manera beneficiosa.

Conclusiones: una mirada equilibrada al fenómeno del aura

Tras analizar la historia, la evidencia científica y las explicaciones alternativas, podemos extraer algunas conclusiones importantes sobre la lectura del aura:

  1. No existe evidencia científica robusta que respalde la existencia del aura como un campo energético visible con propiedades específicas que puedan ser interpretadas de manera consistente.
  2. Fenómenos neurológicos como la sinestesia podrían explicar por qué algunas personas genuinamente perciben colores o patrones alrededor de otras personas, sin necesidad de invocar explicaciones paranormales.
  3. Efectos visuales naturales e ilusiones ópticas pueden contribuir a la percepción de «auras» en determinadas circunstancias.
  4. El efecto placebo y los beneficios psicológicos asociados a prácticas de bienestar pueden explicar por qué muchas personas reportan experiencias positivas con lecturas de aura, independientemente de su validez objetiva.
  5. La fotografía Kirlian y otros métodos supuestamente objetivos para capturar el aura tienen explicaciones científicas convencionales que no implican campos energéticos sutiles.

Como sociedad, seguimos fascinados por la posibilidad de percibir aspectos invisibles de nuestra realidad y conectar con dimensiones espirituales de nuestra existencia. Esta búsqueda es profundamente humana y valiosa en sí misma. Sin embargo, es importante distinguir entre experiencias subjetivas legítimas y afirmaciones objetivas sobre fenómenos físicos.

La verdadera maravilla no está necesariamente en las interpretaciones místicas del aura, sino en la extraordinaria complejidad de nuestro cerebro, nuestra percepción y nuestra capacidad para experimentar el mundo de formas sorprendentemente diversas. Quizás la frontera entre ciencia y misterio sea precisamente donde encontramos las preguntas más fascinantes sobre nuestra naturaleza como seres humanos.

Significado de los colores del aura. Imagen: Yogkulam

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